fbpx
AD
Coraopolis y su comunidad latina
ComunidadDestacado

Coraopolis y su comunidad latina

Por qué se está convirtiendo en un centro popular para la creciente población latina de Pittsburgh

0 comentario 6 vistas

Este artículo es el primero de una serie centrada en las comunidades latinas en crecimiento de Pittsburgh, publicados conjuntamente con Pittsburgh City Paper y Gazette 2.0. Ladimir García, estudiante de la Universidad de West Virginia y pasante de verano del Pittsburgh City Paper, contribuyeron a este reportaje, que fue posible gracias al apoyo financiero de la Pittsburgh Media Partnership.

Por: Jamie Wiggan, Pittsburgh City Paper

Ever Castillo acaba de abrir el que sospecha que es el primer restaurante hondureño de Pensilvania fuera de Filadelfia. 

El lugar que ha elegido, Coraopolis, era hasta hace poco conocido sobre todo como un pueblo adormecido al lado del río a 16 kilómetros al noroeste de Pittsburgh, rodeado de agua, árboles y laderas empinadas. Sin embargo, una explosión de reurbanización ha coincidido con la llegada de residentes latinos, devolviendo a la ciudad algo más parecido a su pasado de principios del siglo XX, donde los trabajadores que llegaban de Italia y los Balcanes contribuyeron a décadas de crecimiento enérgico.

Latino street foods being sold at soccer game site in Coraopolis, Pittsburgh PA

CP Photo: Nate Smallwood / Carol Martinez makes and sells pupusas with her mother, Helen, next to a soccer game at Montour Junction Sports Complex in Coraopolis on July 31.

Castillo ha vivido en la zona de Pittsburgh durante los últimos ocho años, después de entrar en EE.UU. desde Honduras a través de Maryland, donde pasó casi dos décadas. Al principio se instaló en Cranberry, pero desde entonces se ha unido a un número creciente de latinos que tienen su hogar en Coraopolis. 

La apertura de su restaurante Five Stars Honduras en la calle principal de la ciudad, dice, es un intento de satisfacer la creciente necesidad de servicios y comodidades de la nueva comunidad.

“Esa es la razón por la que se nos ocurrió abrir un restaurante, ya sabes, porque todo el mundo se queja porque no hay nada bueno”, dice Castillo, que celebró la gran apertura del restaurante el 6 de agosto.

“Solo hay los [lugares] comunes como McDonald’s y Burger King y esos. Pero todo el mundo está cansado de eso”. 

A dos cuadras de la misma calle, Luis Berumen y sus hermanos se preparan para ampliar su aclamada marca Las Palmas con un nuevo local que combina un gran mercado de alimentos con un restaurante.

Map of Allegheny County's Latino population

Source: The 2021 Allegheny County Latinx Needs Assessment

Habiendo establecido el estándar de la auténtica comida mexicana en la escena gastronómica de Pittsburgh con su local de Beechview, Berumen dice que la familia se está ramificando a Coraopolis por una simple razón: “Mucha gente se está mudando para acá”. 

Según los datos del censo, la población latina en Coraopolis saltó de unos 100 residentes en 2010 a casi 350 en 2020, mientras que, en todo el condado, el ritmo de crecimiento ha sido mucho más lento. 

En todo el país, los registros del censo muestran que el número de latinos en los EE.UU. aumentó en casi 12 millones entre 2010 y 2020, llevando la población total a 62 millones al final de la década. Esto refleja un ritmo ligeramente más lento que los 10 años anteriores, en los que se añadieron más de 15 millones de latinos a la población nacional.

La mayoría de los entrevistados para este reportaje se establecieron inicialmente en otro estado tras dejar su tierra natal antes de llegar recientemente a Coraopolis. En conjunto, representan múltiples nacionalidades centro y sudamericanas. 

Según el estudio Latinx Needs Assessment 2021 del condado de Allegheny, encargado por el departamento de servicios humanos del condado, algo más de la mitad de los latinos nacidos en el extranjero en el condado de Allegheny son originarios de México, mientras que aproximadamente una cuarta parte procede de Guatemala y el 15% de El Salvador. Más allá de estas grandes agrupaciones, el estudio muestra que los latinos nacidos en el extranjero en el condado provienen de todo el mundo de habla hispana. 

“Mucha gente viene de Honduras, México, Guatemala y El Salvador”, dice Verónica Martínez, gerente de la tienda de comestibles mexicana La Poblanita en Coraopolis, donde vive y trabaja desde hace unos dos años. 

Aunque la tienda en la que trabaja se autodenomina mexicana, Martínez es de Guatemala, y dice que los clientes latinos de todas las nacionalidades se ven como una comunidad unida en el municipio.

La razón por la que los latinos se están trasladando a Coraopolis, según Jenny Díaz, especialista en promoción de la salud en el centro de recursos para inmigrantes latinos Casa San José, con sede en Beechview, es porque se sienten atraídos por el acceso a buenas oportunidades en trabajos de construcción en la zona, como también el bajo costo de vida. 

“La mayoría de la población elige Coraopolis debido a los trabajos [mejor pagados] y a que el alquiler y el costo de vida son más bajos que en el área de Pittsburgh”, escribe Díaz en un correo electrónico. “Vienen con su familia eligiendo nuevas oportunidades de trabajo”.

two people on motorcycle riding in front of unopened Mexican grocery store

CP Photo: Nate Smallwood The future location of a Las Palmas Grocery Store in Downtown Coraopolis

Pero, junto a estas oportunidades, los latinos de Coraopolis siguen enfrentándose a retos al establecerse en una pequeña comunidad predominantemente blanca del Rust Belt o Cinturón de Óxido (como se le conoce a partes del noreste y medio oeste de los EE. UU. que se caracterizan por una industria y una población en declive y fábricas deterioradas con fachadas oxidadas). 

“Hay necesidades no atendidas”, dice Díaz, “como el transporte, los servicios de salud para personas de bajos ingresos, el empleo y la disponibilidad de alquileres”. 

En Casa San José, Díaz y sus colegas tratan de satisfacer estas necesidades mediante una serie de recursos y programas que ofrece la organización sin ánimo de lucro. Trabajan con propietarios de confianza para remitir a los nuevos residentes a buenas opciones de vivienda, por ejemplo, y coordinan las citas de salud móviles a través de Mooncrest Neighborhood Programs, un ministerio de voluntarios que promueve “el desarrollo espiritual, intelectual, físico, social y emocional de los niños y las familias.” 

En el distrito escolar local de Cornell, donde los estudiantes latinos se multiplican cada año, Casa San José se ha asociado con los educadores para dar apoyo adicional fuera del aula.

Latino woman holding baby at soccer meet

CP Photo: Nate Smallwood
Darlin Recinis holds a friend’s child, Kenjy Santizo, 8 months, while watching a soccer game at Montour Junction Sports Complex in Coraopolis on July 31.

El superintendente Aaron Thomas dice que el trabajo de Casa ha sido especialmente importante para ayudar a los profesores a relacionarse con las familias sobre las necesidades y el progreso de sus hijos. 

“Han sido un gran recurso para nosotros en cuanto a la comunicación con los padres”, añade.

Latino language use in Allegheny County

Source: The 2021 Allegheny County Latinx Needs Assessment

Hace sólo unos años, dice Thomas, los estudiantes que hablaban inglés como segunda lengua representaban alrededor del 2% de la población estudiantil. Ahora representan el 11%, lo que obliga a realizar rápidos ajustes en este distrito de menos de 600 alumnos. 

“Intentamos ser proactivos, pero también ha sido un poco reactivo”, dice.

El distrito ha contratado a un profesor de inglés a tiempo completo, después de depender de un contratista a tiempo parcial, y está a punto de contratar a otro si el número de nuevos estudiantes sigue aumentando.

Para garantizar que las familias puedan matricular a sus alumnos sin problemas, Thomas y su personal han experimentado con una serie de tecnologías y servicios de traducción. Atender a la creciente proporción de estudiantes latinos de Cornell también significa extender la ayuda, cuando sea necesario, a las familias que los apoyan. Thomas dice que el distrito está ultimando una asociación con la organización regional sin ánimo de lucro Literacy Pittsburgh para ofrecer educación lingüística para adultos a la comunidad de Cornell. 

“A veces los estudiantes se sienten muy, muy cómodos y se aclimatan muy rápidamente”, dice Thomas. “A veces es más difícil para los padres”. 

En medio de las dificultades de la transición a una nueva comunidad e idioma, Thomas dice que el pequeño tamaño de Cornell y la familiaridad hacen que el proceso sea más fácil. Cree que esto, y el ambiente acogedor que tratan de fomentar, podría explicar en parte por qué las familias latinas parecen acudir en masa al distrito. 

“Si vienes aquí y matriculas a tu hijo, tratas con una persona en una oficina”, dice. 

Brenda y Vincent Sánchez, que viven en el distrito, dicen que su hija se ha adaptado bien a Cornell y que disfruta pasando tiempo con otros estudiantes fuera de la escuela. “Le encanta”, dice Brenda a City Paper un fin de semana reciente. 

Como muchas familias latinas de Coraopolis, los Sánchez suelen pasar los domingos inmersos en hasta 10 horas de partidos de fútbol consecutivos. La Liga Latina de Fútbol, que se celebra en Coraopolis, ha reunido a equipos regionales cada semana durante más de 10 años, lo que la convierte en una importante fuerza cultural en la comunidad latina de Pittsburgh.

Latinos look on to soccer match

CP Photo: Nate Smallwood
Cesar Gomez, 21, and Evelyn Rodriguez, 20, watch a soccer game at Montour Junction Sports Complex in Coraopolis on July 31.

Cada domingo, cada uno de los 10 equipos se enfrenta a un oponente en el AHN Montour Health and Sports Medicine Center, una instalación médica y de fútbol de 16 millones de dólares aún en construcción, donde los Pittsburgh Riverhounds, el equipo de fútbol profesional de la ciudad, han entrenado desde 2017. 

Vincent afirma que los ritmos de la vida laboral de muchos latinos convergen en torno a los partidos de la liga de los domingos, destacando su importancia para la comunidad y la vida social.

“Toda la gente hispana trabaja mucho -como de lunes a sábado- así que necesitan al menos un día libre para divertirse”, dice. 

En un domingo cualquiera, los fanaticos apasionados se reúnen alrededor del campo de juego mientras el aire se llena del aroma de comida callejera y a la parrilla. Dentro y fuera del campo, los gritos resuenan, mientras los jugadores instan a sus compañeros y los aficionados animan a sus equipos. 

“Esto es precioso”, dice Tony Martínez, recién llegado a Pittsburgh, señalando el partido y las filas de seguidores de todos los lados.

Martínez, de 23 años, se trasladó recientemente desde Texas para estar cerca de su familia en Pittsburgh, y trabaja principalmente en un restaurante del centro de la ciudad, donde, dice, el sueldo es ligeramente mejor que el que estaba acostumbrado en Houston. La semana pasada, estuvo por primera vez en la liga ayudando a su tía a vender comida caliente en su puesto de venta ambulante, “Pupusas y Antojitos Helen”. 

“Esto es como la comida tradicional para que se sientan como en casa”, dice Martínez, antes de confesar que su comida favorita es el sushi.

Antes de la llegada de COVID a principios de 2020, Armando Campos, comisionado principal de la liga, dice que hasta 20 equipos participaban cada fin de semana. La participación disminuyó drásticamente en los primeros meses de la pandemia, pero ahora se está recuperando lentamente. 

Campos afirma que el fútbol es un factor unificador de las culturas latinas, y señala que los participantes de la liga no sólo proceden de entornos latinos, sino que también incluyen a africanos nativos y a algunos estadounidenses no hispanos. 

“Todo el mundo viene de todas partes”, dice. “Todos son bienvenidos a jugar”.

De hecho, los seguidores dicen que los partidos semanales de la liga a veces atraen a cientos de visitantes de fuera de Coraopolis. Verónica Martínez dice que muchos de ellos se detienen en su tienda de camino a casa para abastecerse de importaciones latinoamericanas o para llenarse de sus tacos a la parrilla rellenos de cortes tradicionales latinos como lengua o tripas.

meet market at La Poblanita market in Coraopolis, Pittsburgh PA

CP Photo: Nate Smallwood / Meat is cut to be sold inside of La Poblanita Market in Coraopolis.

Hasta ahora, dice Martínez, su tienda ha sido la única opción de la comunidad para obtener productos latinos auténticos. 

“La mayoría de la gente viene aquí casi para todo”, dice, “porque no hay otra tienda igual o similar cerca”. 

Berumen dice que se convenció de traer el nuevo local de Las Palmas a Coraopolis después de escuchar a los latinos decir que con el crecimiento de la comunidad ahora se necesita más de un establecimiento de comestibles. 

Saber que los hermanos dueños de la popular cadena de supermercados mexicanos van a abrir otra tienda es algo importante para residentes como Brenda Sánchez, que recuerda haber llegado por primera vez al municipio cuando éste albergaba sólo una pequeña presencia latina. 

“Va a ser un Coraopolis mejor”, dice. 

¡Manténgase al día con todas nuestras publicaciones!
Advertise with PresentePGH

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Pittsburgh Latino Magazine Full Logo.

La comunidad hispana de Pittsburgh es el segmento de población que experimenta el mayor crecimiento en la región. Pittsburgh Lartino Magazine es una revista en línea que fue creada para conectar, celebrar y empoderar a los latinos en el lado oeste de PA. Nuestro formato bilingüe incluye a hispanos de segunda a cuarta generación que buscan conectarse con sus raíces y contribuir a nuestra creciente comunidad. Pittsburgh Latino Magazine es una publicación de Presente Pittsburgh Media.

Acerca de Nosotros  |  Apóyanos

X