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Emprendedores latinos en Monroeville
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Emprendedores latinos en Monroeville

Creando negocios para apoyar una comunidad en crecimiento

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Por Jamie Wiggan de Pittsburgh City Paper

Antes de que Marlene y José Jaramillo Valdez se mudaran al área, sabían de Pittsburgh como una ciudad sin restaurantes, tiendas, ni cultura latina.

Pero desde que dejaron Filadelfia para comenzar una nueva vida en Penn Hills hace tres años, la pareja ha sido testigo de una comunidad empresarial latina emergente, a la que se han unido al abrir a principios de este año la primera tienda latina de comestibles del área, Orquidea Latin Market en Monroeville.

Marlene Valdez and Kelly Pesantez pose for a portrait at Orquidea Latin Market in Monroeville, on Sept. 19, 2022.

“Siempre pensábamos en abrir un negocio y pensamos en un restaurante, pero necesitaríamos mucho dinero y sería mucho trabajo, especialmente al tener hijos”, dice Marlene. “Y luego pensamos en abrir una tienda porque prácticamente no hay aquí”.

Su tienda en Old William Penn Highway está abierta los siete días de la semana y proporciona un servicio esencial a una creciente comunidad de latinos que viven en los suburbios del Este de Pittsburgh, ofreciendo productos de toda América Latina.

Sus estantes están repletos de especias, condimentos y exquisiteces importados como cobaya congelada y Nopalitos frescos, que son hojas planas de cactus verdes con supuestos beneficios para la salud que pueden acompañar una variedad de platos cuando se preparan correctamente.

El mayor atractivo para los clientes frecuentes, según Marlene, es su amplia oferta de dulces y productos de confitería fabricados en América Latina.

“La respuesta de la gente nos indica que no cometimos un error”, dice ella.

Los Jaramillo Valdez crecieron en Ecuador, pero han pasado la mayor parte de su vida adulta en EUA, primero en Nueva York y luego en Filadelfia, antes de cruzar el estado hacia Pittsburgh.

Al principio, la segunda ciudad de Pensilvania se sintió discordante para las mujeres urbanas de toda la vida, pero desde entonces han llegado a disfrutar de la vida en sus espaciosos suburbios cubiertos de árboles. Y también sus tres hijos en edad escolar.

“Cuando llegamos por primera vez, a ellos no les gustó. Dijeron ‘¿Dónde están mis amigos?’ y después de un año regresan allí y dicen: ‘No me gusta Nueva York. Me gusta Pittsburgh’”.

Entre las principales áreas metropolitanas, la comunidad Latina de Pittsburgh es comparativamente pequeña, aunque en los últimos años ha crecido a un ritmo acelerado. El censo de 2020 contó alrededor de 34,300 en el condado de Allegheny, aproximadamente el doble que 10 años antes, pero aún menos del 3% de la población total. Del otro lado del estado, cerca de 240,000 latinos viven en el condado de Filadelfia, alrededor del 15% de sus habitantes.

Para 2010, según muestran los datos del censo, los suburbios del este de Pittsburgh albergaban a una parte sustancial de la pequeña, pero creciente, población Latina de la región. Desde entonces, la comunidad ha continuado expandiéndose, aunque a un ritmo un poco más lento que las franjas sur y oeste del condado.

Portrait of Realtor Ella Serrato from RE/MAX Select Realty on October 8, 2022 in Monroeville, Pennsylvania. (Photo by Pat Cavanagh/Pittsburgh City Paper)

Ella Serrato, una agente de bienes raíces con sede en Fox Chapel, dice que este año ayudó a varias familias latinas a encontrar casas en Monroeville y otras en las comunidades vecinas.

Esto, dice Serrato, marca un cambio con respecto a los primeros inmigrantes latinos, que tendían a agruparse alrededor del corredor comercial Oakland-Downtown.

“Ahora… tenemos a familias que se reubican [más lejos de la ciudad] porque encuentran… un buen distrito escolar, precios accesibles, puedes comprar una casa, puedes tener seguridad”, dice Serrato. “La gente está buscando el área de Monroeville por el distrito escolar, también está muy cerca de los centros comerciales, hay parques alrededor del área. Es un barrio muy bonito”.

Para Luis e Imelda De León, que han pasado gran parte de su vida en un suburbio en Virginia de Washington, D.C., mudarse al accesible mercado inmobiliario de Pittsburgh les ofreció su primera oportunidad de ser propietarios de una vivienda.

La pareja se mudó aquí para estar más cerca de sus hijos y nietos, y compró su primera casa en Turtle Creek hace unos años. A principios de este año, se mudaron nuevamente a una casa más grande en Monroeville, donde les gusta pasear a sus perros por el vecindario y los parques y espacios verdes circundantes.

“Uno de los sueños más grandes para nosotros es tener una casa propia, y aquí puedes hacerlo”, dice Serrato.

Los De Leon hablan con afecto de su vida en Monroeville, pero su viaje hacia aquí estuvo salpicado de dolor y contratiempos.

Cuando, hace unos 20 años, Imelda se enteró de que su padre se estaba muriendo, ella tomó la angustiosa decisión de visitarlo en Guatemala, sabiendo que, debido a su estatus migratorio, podría enfrentar grandes dificultades para regresar a su esposo e hijos en Virginia.

Su viaje de regreso a los EUA a través de México implicó nadar a través de un río, trepar por un alambre de púas y finalmente escapar de un contrabandista.

Su hija Rosamaria Cristello dice que cuando finalmente se reunieron varios meses después, apenas reconoció a su madre, que había perdido la mitad de su peso corporal.

“No se veía como ella misma”, dice Cristello, quien ha canalizado el profundo trauma de esta experiencia hacia una carrera profesional en defensa y trabajo de apoyo en el Centro Comunitario Latino, una organización sin fines de lucro que ella fundó en 2017.

“Estamos allí para atender a familias como la mía”, dice Cristello. “Y ese es el corazón del centro, en la raíz es que, hemos estado allí y nadie debería tener que pasar por eso. Nadie debería tener que tomar estas decisiones”.

Cristello dice que este dolor puede perdurar, pero también puede dar paso a la curación, como lo ha hecho con su familia.

“Ahora puedo decir que me siento completa”, dice Imelda, refiriéndose a su espaciosa casa cerca de su familia y la seguridad financiera que ofrecen los trabajos estables tanto de ella como de Luis.

Pero su éxito no significa que ya no enfrenten prejuicios. Luis dice que al menos una persona involucrada en su contratación para su trabajo anterior expresó dudas debido a su origen étnico.

“No estaban seguros de contratarme, pero luego me dieron la oportunidad”, recuerda Luis.

Para cuando el acepto un ascenso en otra compañía, los empleadores de Luis reconocieron una pérdida en su fuerza laboral.

De Leon family enjoying time together in the living room

The De Leons with Rosamaria Cristello and her baby, and Ella Serrato together in the De Leon’s living room.

Serrato dice que, para muchas familias latinas, comprar una casa representa la conclusión de un largo camino marcado por altas y bajas. Su trabajo como agente de bienes raíces la lleva de la mano de los clientes a medida que alcanzan un hito emocional.

“Con cada familia a la que he tenido la oportunidad de ayudar a comprar una casa, siempre hay una historia”, dice Serrato. “Y por eso muchas veces caen lágrimas cuando cierran un trato y les dan las llaves”.

La propia vida de Serrato ha presentado desafíos. Nacida en Colombia, Serrato obtuvo una licenciatura en informática y encontró trabajo en Arizona. Llegó a Pittsburgh en 2011 y decidió dar un paso atrás en su carrera de ingeniería de software porque los viajes regulares la alejaron de su familia.

Ella se formó como agente de bienes raíces y ha construido un negocio estable vendiendo casas en la ciudad. Pero un encuentro doloroso mientras finalizaba su segunda venta la hizo considerar detenerse antes de comenzar.

Durante la venta, Serrato estaba trabajando con un renombrado agente local, quien, luchando por entender a Serrato durante una conversación telefónica importante, le dijo: “Tienes que hablar mejor”.

Serrato pudo cerrar el trato haciendo un seguimiento por correo electrónico. Pero la situación dejo marca en su confianza.

“Me sentí tan mal durante una semana y pensé: ‘No sé si quiero hacer esto’”, dice Serrato. “Pero tienes que superar todas estas objeciones a todas las cosas que enfrentamos. Siento que nos hacen más fuertes y luego podemos ir y seguir adelante”.

En un año, Serrato dice que fue reconocida como una de las agentes más exitosas en su oficina.

Para la familia Jaramillo Valdez, el trabajo rara vez se detiene. Cada dos semanas, José conduce a Nueva Jersey, llena un camión de suministros y regresa a Monroeville el mismo día. José, que dirige una compañía de pisos además de ayudar a su esposa en Orquidea, dice que no hay mayoristas que vendan productos importados de Latinoamérica más cerca de su casa.

“A veces conduce toda la noche”, dice Marlene.

Aparte de ayudar a su esposo con la contabilidad, Marlene no tenía experiencia en administrar un negocio antes de abrir Orqidea, pero la frustración por la falta de lugares locales para comprar y comer la animó a perseguir su sueño de establecerse por su cuenta.

Employee, Kelly Pesantez, stocks shelves inside Orquidea Latin Market in Monroeville, on Sept. 19, 2022.

“Estuve buscando y vi que este lugar estaba para alquilar y le dije [a José] que había aparecido un local y que ese era el lugar”, dice Marlene. “Está cerca de casa, de la escuela. Y él dijo: “Realmente no sé mucho sobre cómo funciona ese tipo de negocio, pero si tú lo sabes…”

Abrir la tienda implicó mucho aprendizaje en el trayecto que llevó varios meses dominar, dice Marlene.

 “Siempre he sido así”, dice ella. “Si no sé cómo hacer algo, encuentro la manera”.

Esta actitud, dice Cristello, es un aspecto definitorio de las comunidades latinas en Estados Unidos.

“Luis tiene trabajo, pero ya está pensando en el negocio que quiere iniciar”, dice Cristello de su padrastro. “Así que creo que eso está arraigado en nuestra cultura. Somos muy emprendedores. Así que con seguridad puedo ver que esta área comience a generar más negocios”.

Presente Pittsburgh Latino Magazine y Ladimir García, estudiante de la Universidad de West Virginia y pasante de verano del Pittsburgh City Paper, contribuyeron a este informe, que fue posible gracias al apoyo financiero de Pittsburgh Media Partnership.

 Este artículo es el segundo de una serie de artículos que se enfocan en las crecientes comunidades latinas en Pittsburgh, coeditado con Pittsburgh City Paper y Presente Pittsburgh Latino Magazine.

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