Reír y el buen humor, un arma clave ante el aislamiento

Es un hecho que la situación a la cual el mundo se está enfrentando actualmente por el COVID-19 es sumamente difícil. Ha puesto a prueba nuestra capacidad de adaptación en varios sentidos, siendo uno de los más complicados el encierro en casa causado por las medidas de contingencia.

Al ser nosotros los humanos una especie completamente social el aislamiento y modificación de las rutinas diarias se ha acompañado de un incremento en la probabilidad de padecer depresión o ansiedad; es debido a esto que es importante saber con qué herramientas podemos contar para resistir y amenizar la estancia prolongada en casa, e incluso dentro del proceso crecer como persona obteniendo los beneficios de la risa, el buen humor y el optimismo.

Diversas investigaciones señalan numerosas ventajas al reír, entre las cuáles están:

Producción de endorfinas – A groso modo, las endorfinas son sustancias químicas que se encargan de producir una sensación de placer y bienestar en una persona, al reír se produce una cascada de reacciones que terminan en la secreción de estas, ayudándonos a sentirnos bien y olvidándonos por ende de situaciones poco placenteras en la vida.

Reducción de niveles de Cortisol – El cortisol es conocido coloquialmente como la hormona del estrés; la risa entre otras sustancias ayuda a producir hormonas que regulan el estrés como la serotonina y la oxitocina, repercutiendo completamente en la mejora de nuestro estado de ánimo.

Disminuye los pensamientos negativos  y combate el miedo – Existe un sistema en el cuerpo llamado parasimpático, este gracias a toda la química de la risa explicada brevemente con anterioridad es activado ayudándonos a mantener la calma, la cabeza fría y alejando pensamientos catastróficos de nuestras ideas. 

Favorece la digestión – La risa ayuda a normalizar la presión sanguínea y entrar en un estado de tranquilidad, cuando el organismo se rige por el sistema parasimpático previamente mencionado al no tener otra preocupación realiza las actividades metabólicas que requieren calma, como la digestión.

Dilata los alvéolos pulmonares – Al reír se llegan a expandir hasta tres veces los alvéolos, estos son la parte funcional y terminal del aparato respiratorio, los cuáles se encargan del intercambio gaseoso dejando entrar oxígeno al cuerpo y eliminando dióxido de carbono. Lo cual se traduce en un aumento en la cantidad de aire que el pulmón bombea. 

El buen humor a diferencia de la risa se considera un estado con mayor duración que determina cómo nos expresamos con nuestro entorno y otras personas añadiendo a una situación optimismo, resolución de problemas desde otra perspectiva y alegría. Entre sus beneficios están:

La paciencia y tolerancia – Mediante la idea de disfrutar una interacción social con un buen humor nos encontramos con una mente más abierta a las opiniones de los demás y entendemos que cada quien tiene un ritmo diferente para llevar a cabo tareas, todo esto reduce fricciones en una relación.

La amabilidad – Cuando una persona ve las cosas con alegría el ambiente se torna relajado, lo cual promueve el cómo las demás personas perciben nuestro modo de hablar y actuar sintiéndose libre de amenaza y prejuicio, abriendo así posibilidad a una armonía en las interacciones.

La perseverancia – La frustración se vuelve a segundo plano cuando vemos las cosas desde una perspectiva relajada y fresca, rescatando una oportunidad en lugar de sentirse superado por no lograr algo a la primera.

Como se puede apreciar, está en cada uno de nosotros una gran herramienta para afrontar situaciones difíciles con solo cambiar la perspectiva con la que reaccionamos a los nuevos retos que esta pandemia nos arroja, no se trata de ignorar los problemas sino de verlos objetivamente, con la mejor cara, la cabeza fría y una buena actitud de salir adelante con algo de buen humor, optimismo y una buena risa.

Referencias bibliográficas – Bonill de las Nieves, Candela. (2010). El empleo del humor como estrategia de mejora de los cuidados. Index de Enfermería, 19(2-3), 213-214. Recuperado en 24 de abril de 2020, de http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1132-12962010000200031&lng=es&tlng=es. 2. Siurana Aparisi, Juan Carlos. (2013). Los rasgos de la ética del humor: Una propuesta a partir de autores contemporáneos. Veritas, (29), 9-31. https://dx.doi.org/10.4067/S0718-92732013000200001 3. Fernández-Poncela, Anna-María. (2012). ‘Riéndose aprende la gente’: Humor, salud y enseñanza aprendizaje. Revista iberoamericana de educación superior, 3(8), 51-70. Recuperado en 24 de abril de 2020, de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2007-28722012000300003&lng=es&tlng=es.

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